Piedras, polvo y esparto

«Mi nombre es Daniel Francisco Romero Ontiveros. Nací el 19 de abril del año 1915 en Lúcar, un pueblecito del valle del Almanzora, en la provincia de Almería. Fui el último de una familia de once hijos, diez de ellos varones, de los cuales sólo cuatro llegamos a la edad adulta.

Vivíamos en una casita de planta única, en la calle Las Piedras. Mi padre, de nombre José, trabajaba como guardia forestal en los montes que rodeaban al pueblo. Medía casi dos metros, algo bastante extraordinario en aquellos tiempos de pobreza y hambruna. Mi madre se llamaba Emilia, y no pasaba del metro y medio. Se dedicaba a las tareas de casa y a parir y cuidar de los hijos que mi padre le iba haciendo. Por desgracia para mí, en la altura salí a mi madre, mientras que en el carácter quien más me influyó fue mi hermano Pepe, quince años mayor que yo.

Eran tiempos duros, aunque como mi padre tenía un puesto de trabajo estable y no dependíamos tanto como otras familias de cosechas, sequías o enfermedades del ganado, casi siempre disfrutamos de un plato de comida caliente sobre nuestra mesa. Recuerdo mi infancia como una época feliz, a pesar de las circunstancias. Para bien o para mal, parecía que los efectos de la dictadura de Primo de Rivera no acababan de llegar del todo a aquel rincón apartado de la sierra de Almería, así que supongo que mis primeras experiencias de vida no hubieran sido demasiado diferentes bajo un régimen político alternativo.

Cuando tenía ocho años empecé a recoger esparto por el cerro de San Marcos, para venderlo a unos artesanos que hacían cestas y otros enseres en base a la técnica del trenzado. Aunque así ayudaba con unos céntimos a la precaria economía familiar, detestaba tener que hacerlo, porque aquel trabajo me obligaba a despertarme al alba. Pero sobre todo porque mis tiernas manos acababan repletas de heridas y rozaduras mientras recogía las recias hojas de la planta, y mi cara y brazos cubiertas del polvo seco de aquellas tierras áridas, una arenilla fina que se te metía por la boca, por la nariz y por cada poro de la piel.»

(EXTRACTO DEL CAPÍTULO 2 DE MI NUEVA NOVELA, SOBRE LA VIDA Y MILAGROS DE MI ABUELO DANIEL EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA)

Muy pronto, más información!

Pedro.

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