Introducción
Tras el derribo de las murallas medievales y la construcción del Eixample iniciada en 1855, la ciudad de Barcelona anhelaba grandes deseos de expansión. Las familias más importantes de la Burguesía reservaron las mejores islas (manzanas) de la nueva zona para construir las más caras mansiones, en una competición feroz de lujo y gasto sin igual hasta el momento. Era la época del modernismo, un nuevo estilo urbano y burgués surgido a finales del siglo XIX como consecuencia de la Revolución industrial.
El modernismo catalán es la denominación historiográfica de un estilo principalmente arquitectónico, aunque también se desarrolla en las otras artes plásticas (pintura y escultura), y sobre todo en el diseño y las artes decorativas, que reciben una especial atención. Aunque es parte de una corriente general que surge en toda Europa (denominada en cada país como modernismo, art déco, art nouveau, Jugendstil, sezession, etc.), en Cataluña adquiere una personalidad propia y diferenciada. Su denominación geográfica se debe a su particular relación con Cataluña y principalmente con la ciudad de Barcelona, que estaban intensificando sus características diferenciales dentro de la cultura española por razones ideológicas y socioeconómicas, tras el resurgimiento de la cultura catalana denominado «Renaixença» y en el contexto de un espectacular desarrollo urbano e industrial.
El modernismo catalán se ubica cronológicamente a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX; teniendo como hitos significativos la Exposición Universal de Barcelona (1888) y la Exposición Internacional de Barcelona (1929).
El modernismo rechaza el estilo poco atractivo de la arquitectura industrial de la primera mitad del siglo XIX, y desarrolla nuevos conceptos arquitectónicos basados en la naturaleza, que consisten en los materiales de construcción que se emplean, en las formas de los edificios y en las figuras de sus fachadas. Los arquitectos y sus escultores colocan en el exterior de los edificios pájaros, mariposas, hojas y flores a modo de elementos decorativos, ya sea como figuras adosadas o como adorno de la piedra o cerámica. También se colocan figuras de tamaño mayor, animales fabulosos o personas, y en las cornisas elementos de cerámica de color. Las ventanas y los balcones disponen de rejas de hierro forjado, que son labradas artísticamente y contienen motivos inspirados en la naturaleza.
El desarrollo del modernismo es fomentado en Cataluña por la burguesía, que se siente catalana y es culta y sensible al arte. Esta burguesía ve en esta nueva arquitectura la manera de satisfacer sus ansias de modernización, de expresar su identidad catalana, y de poner de manifiesto de manera discreta su riqueza y su distinción.
Fueron más de 100 arquitectos los que realizaron edificios de estilo modernista catalán, destacando entre ellos sobre todo tres: Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
Itinerario completo (25.000 pasos, 20 km, 6-8 horas)
- Sant Pau Recinte Modernista. c/ Sant Antoni Maria Claret, 167 (<M> L5, Sant Pau)
Lluís Domènech i Montaner, 1902-1930

El Recinto Modernista de Sant Pau, construido entre 1902 y 1930, fue ideado por Lluís Domènech i Montaner como una ciudad-jardín para los enfermos. Después de servir durante un siglo como hospital público, sus pabellones rehabilitados lucen hoy en todo su esplendor.
A finales del siglo XIX el antiguo edificio del Hospital de la Santa Creu que había en el barrio del Raval de Barcelona quedaba pequeño y obsoleto; era necesario reubicarlo. El contrapunto fue un ambicioso proyecto inspirado en las corrientes higienistas más avanzadas de la época.
La visita cuesta 15€. El espacio expositivo del Pabellón de Sant Salvador permite viajar por la historia de la medicina en Barcelona. Desde el Pabellón de Sant Rafael se puede contemplar el interior del hospital tal y como se concibió a principios del siglo XX. También se puede recorrer los túneles que comunican los diferentes edificios por el subsuelo y visitar los espacios patrimoniales más representativos del Pabellón de la Administración.
Conjunto declarado el año 1997 Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Desde aquí bajamos por la Avenida Gaudí en dirección a La Sagrada Familia.
2. Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. c/ Mallorca, 401
Antoni Gaudí, 1882 – ¿?

Gaudí concibió el templo como una alegoría de la Biblia y de la eucaristía cristiana. El conjunto final se compondrá de 18 Torres, aunque por ahora solo hay 9 acabadas: 12 son para los apóstoles, 4 para los evangelistas, 1 para Maria y la más alta para Jesús. Esta tendrá una altura de 172 metros, justo por debajo de la altura de Montjuïc, dado que Gaudí pensaba que ninguna obra humana debía superar la de Dios.
Externamente se distinguen 3 Fachadas: fachada del Nacimiento (la más antigua, c/Marina, primera torre completa sobre 1920), fachada de la Pasión (c/Sardenya), y fachada de la Gloria (c/Mallorca), la más incompleta pero que será la entrada principal de la basílica. Dentro, impresionantes cristaleras y columnas en forma de árbol que aguantan la gigantesca estructura de manera diáfana y sin contrafuertes exteriores.
El templo se sufraga con contribuciones privadas desde su inicio. La visita cuesta 26€ (o se puede asistir gratis a la misa de los domingos a partir de las 9, pero siempre hay mucha cola).
Dejamos atrás la Sagrada Familia desde c/Rosselló, y andamos en dirección a la Diagonal.
3. Casa Terrades (Casa de Les Punxes). Avinguda Diagonal, 420
Josep Puig i Cadafalch, 1905

Un «castillo gótico» en plena avenida Diagonal de Barcelona. La «Casa de les punxes» es en realidad un edificio de pisos que imita la forma de los castillos medievales.
Las hermanas Terradas eran las propietarias de tres inmuebles situados entre la avenida Diagonal, la calle Rosselló y la calle Bruc. El encargo de reforma de los edificios posibilitó a Josep Puig i Cadafalch la unificación de los tres cuerpos en uno solo a través de una gran fachada de ladrillo de obra vista. A destacar el hierro forjado en los balcones, las vidrieras de colores y los relieves neogóticos.
Seguimos por la diagonal en dirección a Passeig de Gràcia
4. Palau Baró de Quadras. Avinguda Diagonal, 373

Hacia el año 1900 el Barón de Quadras encargó a Josep Puig i Cadafalch la reforma de un bloque de pisos en la calle Rosselló con Diagonal.
Entre los años 1902 y 1903 el arquitecto transformó el edificio completamente, dotándolo de una doble fachada
5. Casa Comalat. Avinguda Diagonal, 442
Salvador Valeri i Pupurull, 1909-1911

Salvador Valeri i Pupurull trabajó en su construcción entre 1909 y 1911, influenciado claramente por las formas orgánicas gaudinianas. Nacido en la última fase del modernismo, se trata de un edificio muy original compuesto por dos fachadas diferentes pero con un elemento formal común: la curva gaudiniana. Por un lado, la fachada principal que da a la avenida Diagonal de Barcelona respira un aire más formal y simétrico. Trabajada en piedra, en la parte inferior se abre una interesante puerta de hierro forjado, mientras que la fachada está protagonizada por la presencia de una tribuna central, acabada en forma de pináculo.
El edificio se encuentra coronado por una torre con forma de sombrero de arlequín revestido de cerámica vidriada verde. Este elemento colorista es, por otro lado, el protagonista de la fachada posterior del edificio, más informal y desenfadada, en la calle Rosselló Seguimos por Avenida Diagonal hasta llegar a los Jardines de Salvador Espriu.
6. Jardines de Salvador Espriu. Avinguda Diagonal con plaza Juan Carlos I
Nicolau Maria Rubió i Tudurí, 1929

Fueron realizados en el contexto de la Exposición Internacional de 1929 por Nicolau Maria Rubió i Tudurí, entonces director de Parques y jardines de Barcelona, para servir de enlace de conexión entre el paseo de Gracia y el barrio de Gracia. Son unos populares jardines conocidos anteriormente como Jardinets de Gràcia, hasta que fueron dedicados a Salvador Espriu en 1991, en recuerdo de que el poeta vivía frente a ellos, en el número 118 del paseo de Gracia.
En la esquina superior de los jardines encontramos nuestro siguiente destino.
7. Casa Fuster. Passeig de Gràcia, 132
Lluís Domènech i Montaner, 1908-1911

La casa Fuster es considerada uno de los edificios más costosos de la ciudad, por su mezcla de simplicidad y síntesis decorativa con los materiales más lujosos.
El último edificio de Lluís Domènech Montaner en Barcelona, que construyó entre 1908 y 1911 en colaboración con su hijo Pere Domènech i Roure, fue el formidable regalo que el rico mallorquín Mariano Fuster quiso hacerle a su mujer Consol Fabra. En la calle de Gràcia, en una de las fachadas posteriores del edificio, un relieve con las iniciales C.F. recuerda a la propietaria de la finca. Toda la casa configura un conjunto con cierto aire neogótico y de un modernismo de expresividad contenida. De hecho, la belleza del edificio se debe al uso de materiales nobles muy costosos, como el mármol blanco de la fachada, el vidrio o la pizarra. Destacan el ático, de estilo afrancesado, y la elegante entrada, ocupada durante mucho tiempo por el café Vienés. Actualmente aloja un hotel de lujo.
Bajemos de nuevo en dirección Diagonal para entrar en el epicentro de los edificios de estilo modernista, el Passeig de Gràcia.
8. Casa Milà – La Pedrera. Passeig de Gràcia, 92
Antoni Gaudí, 1906-1912

La Casa Milà o La Pedrera es una unión entre fantasía y funcionalidad que convierten esta obra arquitectónica en una visita indispensable. Es aquí donde Antoni Gaudí culminó su carrera, concibiendo un edificio modernista y adecuado a las nuevas necesidades sociales, sin olvidar nunca su fuente de inspiración principal: la naturaleza y las formas orgánicas.
El protagonismo de las formas curvas y sinuosas en la Pedrera es rotundo, tanto en el exterior como en el interior. La fachada de la Casa Milà es el mar en movimiento, donde las oleadas juegan con las algas de hierro forjado que sirven de reja a los balcones. Los grandes bloques de piedra son una clase de piel que recubre el esqueleto de un edificio liberado de paredes de carga.
La Pedrera es, de hecho, el apodo despectivo con el que fue bautizada popularmente la casa por los habitantes de una Barcelona que quedaron boquiabiertos ante las modernas formas gaudinianas. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984.
Es posible visitar tres espacios: unas buhardillas de ensueño, estructuradas a base de arcos catenarios de ladrillo; la azotea, donde las chimeneas recuerdan las siluetas de guerreros entre las dunas del desierto, y finalmente un piso de época. El precio de la visita es de 12€ para residentes en Catalunya, 24€ para el resto de público.
Seguimos descendiendo un poco por el Passeig de Gràcia hasta llegar a la confluencia con calle Mallorca, que tomamos en dirección Besós.
9. Palau Montaner C/ Mallorca, 278

Palacete de 2 plantas y buhardilla. Curiosa construcción ecléctica del Modernismo con un aire italianizante.
Un año después de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, el arquitecto Josep Domènech i Estapà recibía el encargo de construir dos lujosas residencias para los dos propietarios de la Editorial Montaner i Simón. El edificio es desde 1980 la sede de la Delegación del gobierno central en Barcelona.
Seguimos hacia delante por la misma calle Mallorca.
10. Casa Thomas. C/ Mallorca, 291
Lluís Domènech i Montaner, 1895-1898

Lluís Domènech i Montaner concibió la casa Thomas respondiendo al encargo del impresor Josep Thomas. Así surgió un edificio formado por la planta baja, donde estaba el taller del propietario y un primer piso que correspondía a la vivienda, donde el arquitecto deja los elementos más característicos de su estilo. La fachada neogótica, el uso de tonos azulados en las decoraciones, marcadamente florales, y las figuras de reptiles del vestíbulo principal denotan la marca del autor del edificio.
Posteriormente el yerno de Domènech i Montaner, Francesc Guàrdia, añadió los tres pisos superiores, elevando la altura de las torres laterales, y situó una galería corrida en el piso de arriba.
Volvamos nuestros pasos hacia el Passeig de Gràcia y sigamos bajando hacia el centro una vez allí por calle València
11. La «Manzana de la Discordia»
En el Passeig de Gràcia, entre las calles Consell de Cent y Aragó, los tres grandes arquitectos del Modernismo, Antoni Gaudí, Josep Puig i Cadafalch y Lluís Domènech i Montaner, construyeron casas para las familias Batlló, Amatller y Lleó Morera, respectivamente.
Casa Batlló. Passeig de Gràcia, 43
Antoni Gaudí, 1904-1906

Gaudí aprovechó la reforma de un edificio del Passeig de Gràcia de Barcelona de 1875 para hacer una de sus obras más atrevidas. Una sencilla ojeada da lugar a múltiples interpretaciones. Los círculos policromados de cerámica vidriada y fragmentos en quebradizo («trencadís») de vidrios de colores, colocados con precisión, dibujan flores y nenúfares y juegan con los reflejos de la luz del sol. Este gran cuadro impresionista es visto a veces como la superficie del mar ondulante en medio del Passeig de Gràcia.
En el primer piso de la Casa Batlló, un gran balcón de piedra arenosa deja ver la elegante planta noble, mientras que los otros pisos muestran balcones con forma de máscaras. Y en lo alto, una piel escamada de cerámica y una torre encabezada por una cruz de cuatro brazos, podría recordar la leyenda de Sant Jordi con el dragón. Precio de la entrada: 35€ (2×1 para residentes en España)
Casa Amatller. Passeig de Gràcia, 41
Josep Puig i Cadafalch, 1898

De estilo neogótico con un remate escalonado insólito, inspirado en las casas de los Países Bajos. Como en sus dos casas vecinas, se trata de una remodelación sobre edificios ya existentes, siendo la casa Ametller la primera de las 3. El elemento germánico es el atrevido coronamiento escalonado, realzado con baldosas cerámicas.
Podremos visitar la portería, cuya decoración totalmente preservada incluye una de las mejores vidrieras del Modernismo. Precio de la entrada: 12€ con audioguía.
Casa Lleó-Morera. Passeig de Gràcia, 35
Lluís Domènech i Montaner, 1905

En el año 1905 la familia Lleó Morera encargó al arquitecto Lluís Domènech i Montaner la reforma integral de su casa, un edificio que ya existía en el paseo de Gracia desde 1864. Se dice que la Casa Lleó Morera es un Palau de la Música a escala familiar.
Desde Passeig de Gràcia o Rambla Catalunya llegamos a la Plaza Catalunya. Tomamos la Ronda de Sant Pere en dirección a la Plaza Urquinaona y bajamos por la Via Laietana para ir directos al Palau de la Música Catalana.
12. Palau de la Música Catalana. Carrer del Palau de la Música, 4-6
Lluís Domènech i Montaner, 1905-1908

Su construcción fue impulsada por una sociedad coral popular, l’Orfeó Català, y encargada al arquitecto y político Domènech i Montaner entre 1905 y 1908.
Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1977.
El precio de la visita libre es de 12€, audioguía incluída.
Desde este punto se puede visitar uno de los barrios medievales más interesantes de Barcelona, alrededor del Mercado de Santa Caterina.
Para seguir con la ruta modernista, volvemos a vía Laietana, subimos hacia lado montaña hasta casi llegar a la sede de la Calixa, un poco antes giramos por el Carrer de Tomás Mieres (tras el edificio de la Jefatura Superior de policía de Catalunya), tomamos c/ Magdalenes a la izquierda y volvemos a girar por c/ Montsió.13. Casa Martí
13. Casa Martí – «Els 4 gats». c/Montsió, 3
Lluís Puig i Cadafalch, 1986

El café-restaurante «Els Quatre Gats» ocupa los bajos de la Casa Martí. El edificio nos invita, desde un exterior con aire medieval, a entrar en un interior acogedor que fue el centro de los encuentros de intelectuales de la Barcelona modernista, a finales del siglo XIX.
La fachada, inspirada en el estilo gótico europeo, se viste con elementos ornamentales propios del estilo modernista catalán. Vemos preciosas vidrieras de colores, el trabajo meticuloso del hierro forjado, las esculturas de Eusebi Arnau en forma de capiteles narrativos, e incluso la figura de Sant Jordi en la esquina.
En la planta baja, un cartel diseñado por Pablo Picasso nos invita a entrar al café-restaurante «Els quatre gats«, heredero del primer café, taberna y espacio de tertulia que fundaron en este mismo lugar Pere Romeu, Santiago Rusiñol y Ramón Cases. Estuvo activo hasta 1903, y durante aquellos años, intelectuales de la nueva bohemia y modernista de Barcelona se reunían para celebrar tertulias, espectáculos y conciertos. El joven Picasso frecuentaba mucho este local, donde por primera vez se expusieron sus dibujos.
Callejeando llegaremos a la Rambla de Barcelona, y bajamos por ella.
14. Casa Bruno Cuadros. La Rambla, 82
Josep Vilaseca, 1883

Alegoría del orientalismo, en su día fue una tienda de paraguas de Barcelona. Los balcones y la galería del último piso están llenos de referencias egipcias. En la fachada, los esgrafiados y las vidrieras recuerdan sombrillas y abanicos de hierro fundido. En la tienda, el orientalismo también impregna el exterior, caracterizado por los trabajos de carpintería, los cristales pintados y las pinturas con personajes extraídos de láminas japonesas. El elemento decorativo más vistoso es, sin embargo, el gran dragón chino de hierro forjado que sobresale de la fachada, que sostiene un paraguas como reclamo de la tienda.
Un poco más abajo en la Rambla está el próximo destino
15. Cercle del Liceu. La Rambla, 65

Inaugurado en 1847, el Cercle del Liceu es un club privado, de estilo inglés, con un patrimonio artístico único. Con cerca de un millar de socios, este espacio, ofrece una serie de elegantes salones, sala de conferencias, biblioteca, restaurante y muchos otros servicios en un edificio emblemático de la ciudad de Barcelona que comparte con el Gran Teatre del Liceu, aunque son entidades completamente independientes. Seguimos bajando por la Rambla, hasta el Palau Guell.
16. Palau Guell. Carrer Nou de la Rambla 3-5
Antoni Gaudí, 1886-1890

El Palau Güell es uno de los primeros encargos importantes que recibió Gaudí al inicio de su carrera. Eusebi Güell quería un palacete urbano como ampliación de la casa familiar que tenía en la Rambla. Fue la casa familiar hasta que se trasladaron al Parc Güell.
El edificio destaca por su innovadora concepción del espacio y de la luz. Gaudí introdujo soluciones variadas a partir de planteamientos muy personales, usando materiales nobles y tradicionales como la piedra, la madera, el hierro forjado, el vidrio o la cerámica.
Fue declarado monumento nacional en 1969, y patrimonio mundial por la UNESCO en 1984.
Se puede visitar, la entrada cuesta 5€.
¡FIN DE LA RUTA!
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