987 días

La Guerra Civil española duró 987 días. Entre militares, voluntarios y el personal civil de ambos bandos que sufrió los efectos colaterales de la lucha fratricida, se estima que más de 600.000 personas perdieron la vida en ese trágico intervalo de tiempo. Unas 150.000 más morirían a causa de la represión franquista, sobre todo entre 1939 y 1948. Sobrevivir durante la contienda y en el período inmediatamente posterior, cuando la corriente de odio e intolerancia y las órdenes de depuración se impusieron a lo largo y ancho del país, fue una cuestión de puro azar.

De joven estaba convencido de que, en su mayoría, las personas eran bondadosas y honestas por naturaleza, y que entre todos podíamos trabajar para conseguir una justicia social en la que cada uno pudiera prosperar, sin perjudicar al prójimo, asegurándonos un bienestar y un futuro en común. ¿Cómo podía alguien estar en contra de aquellos principios? Por entonces también le decía a todo el que me quisiera escuchar que defendería aquellas ideas a capa y espada durante toda mi vida, para que así triunfaran la verdad, la lógica y la razón. Claro que en aquellos tiempos era un completo, inmaduro e idealista idiota. Pero ¿quién no lo es a los veinte años?

Una vez me embutieron en la máquina de triturar hombres que fue la guerra, descubrí que era más un superviviente que un socialista de opiniones progresistas, ya que el anhelo de vivir siempre se acabó imponiendo a los puros ideales.

EXTRACTO DEL CAPÍTULO FINAL DE MI NUEVA NOVELA.

Saludos

Pedro D. Verdugo

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